En el taller hay cosas básicas, como que cada herramienta tiene su momento.
El cepillo, para desbastar. El formón, para la precisión.
Con un formón puedes quitar 12 mm de un tablón. Pero te pasarás la tarde, el resultado será peor y acabarás mellando la herramienta.
“No se desbasta con el formón.”
Con la digitalización y la IA olvidamos algo tan obvio: elegimos la herramienta antes que el objetivo.
Empezamos preguntando “¿dónde metemos IA?”, cuando la pregunta es “¿qué queremos conseguir?”.
- A veces la mejor solución es la IA.
- Otras, ordenar los datos en un repositorio digital único que todos usen.
- O estandarizar, con un sistema de operaciones, un proceso que cada uno hace a su manera.
- O sencillamente sentarse con el equipo.
Cuando usas la IA donde no toca, pasa lo mismo que en el taller: cuesta más, el resultado es peor y acabas mellando la herramienta.
La IA es una herramienta extraordinaria. Pero sigue siendo una herramienta.
Primero el objetivo. Después, la herramienta.